Archivo de la categoría: Culturas juveniles

“Cada generación tiene su magia y sus vampiros”

En la industria de la música pop, el término escena se utiliza para definir a varios grupos que cultivan un mismo sonido (y cierto espíritu), alrededor de los cuales se organizan seguidores, medios de comunicación y otros músicos. A veces, un estilo se pone de moda y una escena sobresale del resto, otras es superada por una “más nueva y excitante”.

Así es la maquinaria. Salvando las distancias, las novelas de vampiros adolescentes constituyeron la escena predominante en la literatura juvenil de 2008. Stephenie Meyer y su saga Crepúsculo han marcado el ritmo editorial, que en pocos meses ha llenado las librerías con historias sobre inmortales bellos y peligrosos, casi siempre enamorados como bobos de frágiles mortales.

Finiquitado el chiringuito de la Meyer (a falta de alguna sorpresa en forma de inevitable prólogo, secuela o precuela), Cassandra Clare ya ha sido saludada en EEUU como heredera de este fenómeno de rostros imberbes y abultadas trilogías.

La propia Meyer no ha dudado en declarar que las novelas de Clare “crean un mundo en el que me encantaría vivir” e incluso ha mandado a paseo a sus propios libros para irse con la competencia. “Queridos Edward y Jacob [los protagonistas de Crepúsculo]: os adoro a los dos, pero voy a pasar el fin de semana con Jace”.

Heavy metal y anime

¿Y quién es Jace? Uno de los protagonistas de Ciudad de hueso, el primer volumen de la trilogía Cazadores de sombras (Destino), que desde hoy está a la venta en las librerías españoles. Desde Nueva York, Clare contesta a Público ante tanta expectación (en EEUU, ha estado varias semanas en los top 10 de The Nw York Times) y a la existencia de esa supuesta escena de autores fascinados por actualizar los mitos fantásticos a un nuevo público. Por lo pronto, define su libro como “una novela de fantasía urbana para jóvenes adultos”.

“Creo que cada generación de escritores reinventa las tradiciones clásicas fantásticas. Cada generación tiene sus vampiros, sus hombres-lobo y su magia. Anne Rice [Entrevista con el vampiro] mezcló sus vampiros con heavy metal y cultura gótica, lo cual funcionó muy bien en su época. Yo mezclo los míos con referencias al anime japonés porque ahora forma parte de nuestra cultura, especialmente de la más joven”, añade.

Se le olvida decir que su mezcla también incluye otros ingredientes, igualmente atractivos para los jóvenes, especialmente los líos de faldas propios de la literatura romántica (ay, otro triángulo amoroso), pero también la literatura fantástica más clásica (Las crónicas de Narnia, de C. S. Lewis) y la tradición de “escritores de novela negra del siglo XX, y la manera en que describen las ciudades y los espacios urbanos. Dashiell Hammett, Raymond Chandler, Rex Stout…”.

Leer es ‘cool’

Esto último parece esencial para describir la llamada Ciudad de hueso, una necrópolis bajo Manhattan por donde se mueven brujos, ángeles, demonios, vampiros, hombres-lobo y hadas. También músicos de rock, aspirantes a estrellas de Hollywood y otras tribus urbanas, que para eso Clare trabajó muchos años como editora en una revista de celebrities. “Los concebí como trilogía desde el principio aclara. Tienen la estructura clásica del viaje de un héroe al submundo: descenso, llegada y salida”.

Y a nuevos escritores y mitos, nuevos lectores. Aunque no considera que sus libros sean exclusivos de adolescentes, “la generación que creció con Harry Potter y ahora con Meyer entienden leer como una actividad cool para hacer en grupo, no como algo solitario o de chicos tímidos. Compartes sus teorías, forman grupos y webs en Internet e intercambian libros. Es una gran generación para la que escribir”, concluye.

http://www.publico.es/culturas/201278/generacion/magia/vampiros

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El vinilo se venga del CD y sobrevive en la era iPodCada vez que se analiza la agónica muerte del CD, del que cada año se venden menos copias, surgen la piratería y los formatos digitales como los factores que han acelerado su caída en desuso. El vinilo, aquel antiguo enemigo apeado del mercado por el fulgor de las nuevas tecnologías, nunca llegó a desaparecer y lleva años resurgiendo. Es mucho más que un ‘revival’ pasajero y en plena era del iPod sobrevive mucho mejor que el que fue su verdugo.

Cada vez que se analiza la agónica muerte del CD, del que cada año se venden menos copias, surgen la piratería y los formatos digitales como los factores que han acelerado su caída en desuso. El vinilo, aquel antiguo enemigo apeado del mercado por el fulgor de las nuevas tecnologías, nunca llegó a desaparecer y lleva años resurgiendo. Es mucho más que un ‘revival’ pasajero y en plena era del iPod sobrevive mucho mejor que el que fue su verdugo.

Puede que esta venganza no sea más que simbólica, pero no por ello menos válida. Las cifras de ventas publicadas en los últimos años, cien mil copias en España durante el 2007 —un 400% más que el año anterior—, muestran que la presencia del vinilo en el mercado es casi residual, aunque sea un hecho constatable su espectacular aumento en los últimos años tiene mucho que decir frente a enorme descenso de ventas del cd.

A pesar de haber bajado en ventas durante 2008 en el formato individual, los packs de vinilos han crecido un 33% en el mercado en este periodo de tiempo.

A su favor siempre ha jugado el apoyo incondicional de muchos artistas musicales, que no han dejado de publicar toda o parte de su discografía en este formato. Casi todos los grupos procedentes de discográficas independientes lo hacen, al igual que otros consagrados como Oasis o Queen. La banda de Freddy Mercury ha editado por primera vez su catálogo al completo en vinilo a finales de 2008.

Revolución en Internet

Otro de sus mejores aliados es precisamente Internet. El medio que cobija la piratería y el formato digital es el mismo que está revolucionando el mercado del vinilo. Webs como Innovarecords, especializada en música y accesorios para dj’s o Musicstack, que ofrece un catálogo compuesto por millones de títulos, desde el ‘London Calling’ de The Clash a ‘Human’, el reciente sencillo de The Killers editado en 7 pulgadas.

Es en la Red donde algunas discográficas, de nuevo las independientes, están impulsando la venta de este formato de muchos de sus artistas. Elefant Records nació cuando el vinilo aún convivía con el cd en las tiendas de música y nunca ha dejado de venderlo.

En los inicios, todas las referencias de su catálogo se editaban de este modo, ahora sólo los grupos que los solicitan y aquellos que tienen en el consumidor de vinilo a su público objetivo, explica la encargada del departamento de promoción desde que naciera el sello, Montse Santalla. Asegura que no ganan dinero con ello, pero es ese soporte musical no es sólo una herramienta para los Dj’s o un objeto de culto codiciado por coleccionistas obsesivos.

Quien lo compra es un verdadero amante de la música, por eso en tiendas on line como la de Elefant, que lleva abierta desde el año 1995, han notado cómo el consumidor de CD ha dejado de comprar para descargar música de forma legal o ilegal mientras que el de vinilo mantiene fiel y al mismo ritmo de consumo. Es el mismo consumidor que acude a las clásicas ferias de discos que recorren España y que nunca han dejado de tener el vinilo como producto estrella.

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/01/27/cultura/1233076695.html

Por abusos y prostitución, Japón quiere prohibir celulares en escuelas

Tokio. – Primero extorsionaron a su víctima. Una y otra vez, cuatro estudiantes de secundaria enviaron a su compañero de 18 años mensajes SMS con exigencias para entregar dinero. Luego subieron a Internet una foto del alumno desnudo, junto al nombre y correo de la víctima.

El joven comenzó a recibir entonces más SMS, también de otros alumnos que se burlaban de él. Al final, el chico de 18 años no halló escapatoria y se suicidó lanzándose desde el techo del colegio. El caso, que causó conmoción en la ciudad de Kobe, no es el único en Japón, país en el cual muchos escolares usan celulares para cometer abusos.

Una y otra vez, en el país por excelencia de los móviles salieron a la luz pública casos en los que los celulares eran la plataforma de comunicación, tanto para los delicuentes como sus víctimas, además de ser considerados por la sociedad como una razón de los problemas.

El problema abarca desde abusos contra alumnos y profesores, prostitución de chicas estudiantes a través de páginas de contacto en Internet hasta instrucciones para el suicidio. Ahora el Estado quiere actuar y prohibir los celulares en las escuelas públicas del país.

Según informes de prensa, el Ministerio de Educación en Tokio pretende informar hasta fines de enero a las autoridades educativas en todo el país de que los móviles deben desaparecer de las escuelas básicas y secundarias del país.

Sin embargo, los críticos dudan que los problemas simplemente se resuelvan mediante una normativa gubernamental. “Incluso a pesar de estar seguro de que un niño tenga un móvil, no se lo puedo quitar simplemente por la fuerza. Podrían acusarme de aplicar castigos corporales”, señala una profesora de Osaka al diario “Asahi Shimbun”.

Según una encuesta del comité educativo de la prefectura de Tokio, entre 11.000 escolares de las escuelas públicas, un 33,2 por ciento de los niños de 10 años ya tiene un celular propio. Entre los jóvenes de 15 años, es el 73,3 por ciento, y entre los de 16, un 95,4 por ciento.

Según otro estudio de la prefectura de Osaka, entre los niños de 13 años, uno de cada seis habla más de tres horas diarias por celular. Entre los chicos de 16 años, es uno de cada tres. Además, uno de cada seis entre los jóvenes de 16 reconoce enviar diariamente más de 50 SMS.

No asombra el resultado de otra investigación, según la cual en casa los niños estudian menos mientras más tiempo pasan con el celular.

En Japón, que según los expertos en tecnología móvil está dos a tres años adelantado a Europa, y donde es imposible imaginar la vida sin los “keitai” (móviles) con acceso a Internet, hace muchos que los celulares sirven para más que telefonear o enviar SMS.

Con los móviles se pueden pagar buses, trenes e incluso taxis, ver televisión gratis, reservar viajes de vacaciones, leer comics Manga y novelas enteras.
Sin embargo, la oferta celular también incluye pornografía, páginas de Internet en las cuales suicidas acuerdan una muerte grupal y páginas “deai-saito”, a través de las cuales frecuentemente adultos logran contactos sexuales con alumnas.

Según una encuesta, uno de cada diez alumnos de educación básica tuvo contacto con estos contenidos. Aunque recientemente se reforzó la ley y los administradores de Internet deben borrar las inscripciones de menores de 18 años que se ofrecen para la prostitución, así como a los adultos que buscan a estos menores, no está claro que sea efectivo.

Según la policía nacional, en un mes después del cambio de la ley fueron denunciadas a las autoridades más de 1.600 páginas de contactos de Internet.

El joven gobernador de Osaka, Toru Hashimoto, recientemente causó conmoción tras abogar por prohibir los celulares en los colegios. Hasta ahora, los propios colegios deben decidir cómo lidian con el problema. Muchos impusieron prohibiciones con anterioridad, aunque con escaso éxito.

El ministro de Comunicación de Japón, Kunio Hatoyama, apoya la propuesta de Hashimoto: “Las personas demasiado dependientes del correo electrónico en celulares podrían perder sus habilidades comunicativas”, dijo.

Sin embargo, no todos apoyan la prohibición de los móviles en los colegios. El gobernador de Tokio, Shintaro Ishihara, cree que hay que dejar el asunto en manos de los padres, según la agencia de noticias Kyodo.

Otros creen que los celulares son útiles porque así las escuelas y los padres pueden ubicar a sus hijos y asegurarse de que están bien. Otros, como el profesor Shigeki Ito de la Universidad de Komazawa, duda de que la prohibición en los colegios tenga efecto. Agrega que, después de todo, los niños siguen utilizando sus celulares después de clases.(DPA)

http://www.lacapital.com.ar/contenidos/2009/01/26/noticia_0037.html

Anime Kingdom

Made in Japan and exported to the rest of the world, anime is growing in popularity and is now invading SA. By Benji Pienaar

South African television viewers would be hard-pressed not to recognise the wide-eyed, wild-haired stars of the anime universe. They may assume, incorrectly, that these illustrated characters are the stuff of children’s entertainment as they make an appearance on television shows such as Pokémon and Dragon Ball Z. But anime’s history in the country goes back to the eighties, with much-loved shows such as Maya the Bee, Robotech and the short-lived Thundercats, all of which now have an adult following, firmly entrenching the art of anime, or Japanese animation, as a reputable, if somewhat fringe pastime. Manga, its comic book counterpart, is often the inspiration for anime, along with light novels, movies and video games.

Rumours persist that anime has been around since 1917 in Japan, but there is no concrete proof of this. Rather, the history of anime only becomes truly significant from the seventies onwards. At the time, television was becoming much more common and profitable than the Japanese film market, so young animators ventured to new studios or founded their own to take advantage of this opportunity. These studios and fledgling directors experimented with a variety of ideas and techniques, and in doing so, created a whole new entertainment art form – television anime.

The eighties are commonly believed to be the start of the anime Golden Age, when anime was accepted as a mainstream entertainment form in Japan, and subsequently experienced huge growth in production. That was when several iconic series, including Macross, more commonly known to us as Robotech, were produced. Robotech was translated into English and screened in America, Europe and South Africa.

Anime productions in the eighties gained such devout followings that a genuine subculture was formed. In response to this, many anime-focused magazines were published, and followers of the subculture eventually became known as otaku , a Japanese slang term for a fanatic. This otaku subculture influenced emerging studios, such as Gainax and Ghibli, in the anime industry. Both studios are still producing anime to this day, and Studio Ghibli even went on to win an Oscar for Best Animated Feature for Spirited Away in 2002. The movie also garnered a Golden Bear for Best Animated Feature at the 2002 Berlin Film Festival.

Anime production slowed down a bit following the failures of many late eighties’ films. This prompted anime studios to find ways to produce lower budget anime television series, ushering in the now infamous Dragon Ball Z, Pokémon and Sailor Moon – all of which kickstarted new genres and major franchises, and spawned video games, trading cards and movies — even live action ones.

The nineties saw the release of some great anime titles, the most significant of which, Ghost in the Shell, hugely influenced The Matrix. Ghost in the Shell became a cult classic, both in Japan and internationally, and was so successful that an anime TV series and a second anime movie were eventually produced.

In 1997, Hayao Miyazaki from Studio Ghibli produced the most expensive anime film ever up to that point. Princess Mononoke cost 20 million to produce, but was so well received that it was dubbed into English and featured the vocal talents of Claire Danes, Billy Bob Thornton and Gillian Anderson.

While anime in Japan is now firmly mainstream, South Africa’s anime following only started showing signs of life in the late nineties. The entertainment form remained strictly fringe, with fans desperate to get their hands on a steady supply, and it was only in the noughties that the scattered anime fanbase really began to form a community.

This was achieved primarily by the growing number of fans starting their own anime clubs to host promotional events. Usually, these events included anime screenings, but some also catered for cosplay (dressing up as anime characters), AMVs (anime music videos), and fanart competitions.

Before anime was widely available in South Africa, many a South African fan was introduced to the genre on DStv’s Sci-fi channel on Saturday nights. Fans then tried to source anime locally, prompting enterprising entrepreneurs to open individual anime stores in Gauteng. Over the years, they have started popping up nationwide.

The Internet also played a huge, if not pivotal role in growing the local and international anime scene.

While events and fan networks played a large part in strengthening the anime community, nothing contributed so greatly to anime awareness as fansubbing. Fansubs are anime episodes or movies recorded in Japan, which have amateur subtitles (fan subtitles) added to them. These movies are then released on the Internet for fans to download for free.

Copyright laws are violated in most countries by the distribution of fansubs. In most countries, and specifically in those that subscribe to the Berne Convention for the Protection of Literary and Artistic Works, fansubs are illegal. The fansubbers’ response to this is that their fansubs are free, and that there are no licence holders for the anime to which they add subtitles. Or if they are licensed in Japanese only, then they simply provide a free English alternative.

Despite this, fansubs are illegal, but they are everywhere. In some cases, it is simpler to visit a movie download website and download anime than it is to buy it online. This obviously makes things very difficult for the licence holders. Nonetheless, fansubs are hugely responsible for spreading the word on anime.

The most significant growth of anime and its community in South Africa has happened in the last couple of years, prompting large retailers such as Look & Listen, Musica and TopCD to stock small anime catalogues.

OTAKU magazine, South Africa’s first magazine dedicated to anime and its fans’ Japanese lifestyle, has been running for more than three years now, and is the first and only anime print magazine published in Africa. Its popularity has grown to such an extent that it now has international subscribers, and has even caught the eyes of the Japanese, with a Japanese TV crew recently interviewing the magazine’s creators.

Jack Chen, the editor-in-chief at OTAKU magazine, thinks that the biggest contributors to the growth of South Africa’s anime community are ADSL and Sony’s ANIMAX channel on DStv.

ANIMAX has single-handedly reached more people in South Africa, and so spread more anime awareness than any other platform. ANIMAX celebrated its first year of broadcasting in South Africa in November 2008, and it doesn’t plan on going anywhere, according to Philipp Schmidt, a manager at Sony Pictures Television International (SPTI).

Schmidt says the goal in launching ANIMAX was “to establish the channel as the destination for anime programming in South Africa, giving viewers an opportunity to sample the extensive range of genres that define anime, including comedy, romance, crime and sci-fi”. He further states that they wanted to tap into South Africa’s younger population with ANIMAX, and that the feedback to date shows they are making an impact.

Even though South Africa has its own 24/7 anime TV channel, a bi-monthly anime magazine and retailers selling anime, its fan events simply cannot compare to the international giants. There are numerous anime events and expos all over the world, from Australia to London — even Jamaica has one — but the biggest are those held in the US and Japan.

The biggest anime expo in North America, Anime Expo, more commonly known by its abbreviated form, AX, is hosted by the non-profit Society for the Promotion of Japanese Animation (SPJA). An annual event at the Los Angeles Convention Center, California, around the weekend closest to the 4th of July, AX started in San Jose, California in 1992, attracting a crowd of 1750 people. It has since grown astronomically with attendants numbering 43 000 this year.

A variety of factors, including collaboration between AX, the anime industry and the expo’s industry sponsors, contributed to this growth, but the expo owes its success, above all, to what it has to offer to the growing number of anime fans.

There is a variety of competitions, such as those for the best cosplay and anime music videos (AMVs), and numerous anime industry guests from Japan make every AX well worth the fans’ while.

In 1984, “cosplay” was coined from the English term “costume play” to describe anime fans dressing up as their favourite characters. The hobby is not limited to anime, though, and cosplayers also dress up as manga, video game, or even book and movie characters. This is a lot more intense than the usual Halloween dress-up, with most cosplayers making their own costumes, meticulously crafting them to simulate the original character. Extreme cosplayers will grow their hair to resemble their favourite character, while others opt for coloured contact lenses, cutting their hair and even making their own shoes. Internationally, cosplay has become a popular pastime, with a number of annual events dedicated to it. In South Africa there are only a handful cosplayers, but it is clear that the trend is growing.

Another anime-related pastime is producing anime music videos — music videos made with anime footage. These music videos are not official, and the fans make them without the consent of the songwriters or the anime studios. They are, however, allowed to continue doing so as the videos promote anime. In fact, fans are encouraged to make AMVs, so much so that there is an annual international AMV competition, the Anime Weekend Atlanta, held in Atlanta, USA, which attracted 11 000 attendants last year.

As the genre’s motherland, Japan is saturated with anime and now sports Comiket, the largest comic convention in the world. Surprisingly, Comiket doesn’t offer much original manga. Rather, fans make doujinshi about their favourite anime or manga and then sell them at the convention. Doujinshi are “magazines published as a co-operative effort by a group of individuals who share a common ideology or goals, with the aim of establishing a medium through which their works can be presented”. These amateur works, which are an important form of self-expression for the various subcultures that centre on anime and manga, have experienced phenomenal growth in Japan.

The first Comiket, held in December 1975, attracted just 600 people. It has since moved to the Tokyo Big Sight convention centre near Ariake in Odaiba, Koutou, Tokyo, where it is held twice a year, in August and December. Here, 555000 attendants find a massive variety of activities and competitions to meet their anime appetite.

Comparing anime’s popularity in South Africa to that of Japan and America, it is clear that we have a long way to go, but the South African anime community is on the rise. The growth explosion in the last two years has been impressive, and all that remains is to see if the market has reached a critical mass , or if the South African anime community will continue to grow.

http://www.thetimes.co.za/PrintEdition/Article.aspx?id=910538

Descubre cómo vive un ‘hikikomori’

  

BARCELONA.- ¿El viernes es tu noche ideal para pasarte los últimos niveles de tu videojuego preferido? ¿Te encierras en la habitación 24 horas seguidas, solo con la tele y el ordenador? Si contestas afirmativamente a estas preguntas tendrás un descuento para ver la obra ‘Hikikomori’ (que en japonés significa aislamiento) en el Teatro Villarroel de Barcelona. Pero cuidado, porque quizás descubras que tú también eres uno de ellos.

Los ‘hikikomoris’ son adolescentes (aunque ahora el fenómeno afecta también a jóvenes y adultos) que se ven superados por la presión de la sociedad japonesa. Incapaces de cumplir con el rol social que la familia, el colegio y el entorno les exige, estos chicos y chicas se encierran en su habitación durante días, semanas, meses o, incluso años. Allí tienen todo lo que necesitan: una televisión, videoconsola y ordenador. Aunque nació en Japón, este fenómeno empieza a extenderse ya por todo el mundo, y la obra escrita y dirigida por Jordi Faura (que se confiesa un adicto a internet) se hace eco de este fenómeno.

Un ‘hikikomori’ renuncia a la vida para aislarse en su habitación. Sin embargo, fuera la vida sigue. Y eso es lo que sucede en esta obra de teatro ambientada en Japón: la vida pasa mientras el protagonista ha decidido apretar el botón de pausa.

Su padre, su madre, dos compañeros de estudios y su hermana son los únicos que transitan por delante de su puerta. Eso sí, Akane, la hermana de 16 años es de lo más especial: es una ‘kogal’ (una tribu urbana de adolescentes japonesas que llevan cantidades copiosas de maquillaje y ropa estrafalaria) obsesionada con las compras y con parecer una chica occidental.

“Por la temática y también por la estética, es una obra ideal para iniciar a los jóvenes en el teatro. Y es nuestra responsabilidad hacer que ellos también acudan. Estamos todos muy enfermos y hemos construido una sociedad infectada. Eso es lo que denuncia el montaje”, señala el director.

Se calcula que en Japón existen 1.200.000 jóvenes que pasan una media de cuatro años encerrados. Sus padres les dejan el plato de comida al otro lado de la puerta y su único contacto con otros seres humanos es a través del ordenador, como si fueran presidiarios. En Cataluña, de momento, sólo se ha diagnosticado un caso de ‘hikikomori’.

http://aula.elmundo.es/noticia.cfm?idTipoPortada=1&general=1&idComunidad=&idPortada=208&idNoticia=7539

 

Cultura ´otaku´: locos por los juegos

La palabra japonesa “otaku” es una derivación de la expresión “tu hogar”; sin embargo, este término se utiliza hoy en todo el mundo para referirse a las personas que poseen una afición –a veces exagerada– a cualquier actividad o hobby. Así, podemos encontrarnos con anime otaku , que disfrutan con las series de dibujos animados anime ; cosplay otaku y manga otaku , a los que les gustan los cómics japoneses, popularmente conocidos como manga; pasokon otaku , chiflados por las computadoras, o gemu otaku , que pierden la cabeza por los videojuegos.

Muchos de estos otakus andaluces se han dado cita durante todo el fin de semana en Lucena para tomar parte en los distintos torneos y actividades de las Jornadas de Cultura Otaku celebradas en el mercado de abastos en el marco de las jornadas internacionales Orientarse .

Desde el viernes y hasta ayer domingo centenares de jóvenes han tomado parte en talleres sobre dibujo manga, proyecciones de películas anime , juegos de mesa como el Magic, juegos de rol y torneos provinciales y regionales de juegos de ordenador y videoconsolas.

Ayer se celebró el primer torneo andaluz del popular juego de estrategia Warhammer, que se desarrolla sobre grandes tableros sobre los que se disponen dos ejércitos formados por minúsculos soldados de plomo, que suelen ser pintados por los propios jugadores. Warhammer permite jugar desde escaramuzas a pequeña escala, con 20 o 30 miniaturas por bando, hasta gigantescas batallas en las que se enfrentan entre sí ejércitos de cientos de miniaturas, cada una con características propias.

Cada ejercito tiene unas características tanto estéticas como a nivel de reglas características, que hace jugar con unos u otros sea diferente. Así, no es lo mismo dirigir a los incontrolables orcos que al ejército profesional del imperio o a los duros enanos.

Las jornadas, coorganizadas por las delegaciones de Juventud y Participación Ciudadana y las asociaciones Kamikaze y El Viejo Mundo, de Lucena, y Jugamos todos, de Córdoba, han dejado claro que el fenómeno otaku no es ya exclusivo de las grandes ciudades europeas, en las que sus seguidores son ya considerados como una tribu urbana más que expande sus intereses más allá del manga y anime y se adentran en el mundo de la cultura japonesa, de sus tradiciones, su gastronomía, su música y su forma de vida.

http://www.diariocordoba.com/noticias/noticia.asp?pkid=459397

Culturas juveniles y nuevas tecnologías

En este artículo publicado en el sitio de la Universidad Nacional del Litoral presenta algunos puntos centrales para imaginar las relaciones entre los jóvenes, el ámbito educativo y las tecnologías.

1. Es muy común que a la hora de pensar en las llamadas “nuevas tecnologías” se evoque, de una u otra forma, la imagen de “los jóvenes” al mando de computadoras, hiperconectados y aficionados a los encantos de la web.

En relación a las tecnologías, los jóvenes y sus identidades, circula con frecuencia una serie de supuestos corrientes. La tecnología, en ciertas ocasiones, aparece de golpe como lo que está en todas partes e inunda casi todos los ámbitos; especialmente los más permeables: los espacios de pertenencia de los jóvenes.

Dicha “invasión” de las TIC acentuaría la brecha entre las generaciones invirtiendo los roles: ahora los jóvenes poseerían más saber que sus profesores y maestros.

Pero de inmediato asoma la duda: la evidente relación carnal-virtual de los jóvenes con las tecnologías informáticas y el mundo de los blogs, chats y spaces puede ser riesgosa a largo plazo. ¿Hacia dónde irán los jóvenes? ¿En qué consiste su aparente ventaja tecno-generacional? ¿A dónde iremos a parar?
2. Los datos correspondientes al 2007 resultan reveladores de un fenómeno en expansión: se estima que en la Argentina hay 260 mil bloggers (que forman parte de los 100 millones que se registraron en el mundo; en su mayoría, usuarios jóvenes entre 13 y 19 años). Esta cifra representa un 10 por ciento de los 2,6 millones de máquinas-hogares conectados en el país, que reúnen a 13 millones de usuarios, la tercera parte de la población argentina.

Según Ezequiel Fernández Langan (2008), “los jóvenes son fundamentales en esta evolución. Son los que han adoptado tempranamente estas tecnologías y las han aprovechado para estudiar, para establecer contactos con otros, para trabajar, para sus búsquedas personales en el terreno vocacional y artístico, para entretenerse, jugar, etc. En todas sus aristas, las nuevas tecnologías han sido puestas en funcionamiento y difundidas mayoritariamente por la creatividad y la acción cotidiana de los jóvenes”.
3. Ahora bien, ¿es válido pensar un tipo específico de relación de los jóvenes con las nuevas tecnologías?; ¿se presenta un uso diferencial entre adultos y jóvenes respecto de las TIC?

Frente al interrogante acerca de si hay algo realmente nuevo en la juventud actual; cómo son las diferencias entre los jóvenes en un mundo de características globales, Jesús Martín-Barbero introduce nuevas disyuntivas: ¿corresponde imaginar diversidades sociales de la juventud en clases, razas, etnias, religiones; o bien se trata de que la juventud consiste en un fenómeno trans-clasista y trans-nacional?

En primer lugar, se puede pensar la cuestión de las identidades de los jóvenes a partir de una encrucijada de los tiempos. Según este planteo, algo del orden del pasado previo a la revolución electrónica entra en problema con el futuro, que es visto como “lo que viene por delante” y deja un presente en un punto de tensión que no resulta productivo ni en términos cognitivos ni desde una perspectiva emocional: la ruptura que se da entre un pasado coactivo y un futuro proyectado encierra y clausura el presente. En cambio, si fuera posible -como sostiene Margaret Mead- ubicar el futuro entre nosotros como algo del momento contemporáneo, entonces se podría construir una cultura en la que el pasado no funcione como una obstrucción. De lo contrario, advierte Mead, será demasiado tarde para revertir dicha tendencia limitante.
4. No siempre el mundo de los adultos estuvo separado del de los niños, así como tampoco la juventud ha tenido una fisonomía idéntica y homogénea a lo largo de la historia.

A partir del Renacimiento se inició un proceso que, de acuerdo con Julia Varela, se puede caracterizar como el de una pedagogización de los saberes (y que luego, hacia el siglo XVIII, se transformó, en palabras de Michel Foucault, ante el “discipinamiento interno de los saberes”): “en función de una nueva concepción de la infancia, -que entonces empezaba a ser aceptada especialmente por algunos grupos sociales ligados al mediano estado- se va a producir una separación cada vez más marcada entre el mundo de los adultos y el de los niños, y va a surgir la necesidad de diseñar, y de poner en marcha, nuevas formas específicas de educación. Fue en este marco donde tuvo lugar el surgimiento de nuevas instituciones educativas”.

Hoy, como argumenta Beatriz Sarlo, la infancia ha sufrido una nueva mutación. “La infancia, casi, ha desaparecido, acorralada por una adolescencia tempranísima. La primera juventud se prolonga hasta después de los treinta años. Un tercio de la vida se desenvuelve bajo el rótulo, tan convencional como otros rótulos, de juventud”. Si hasta los años previos a 1960, antes de la aparición del jean y de la minifalda, no se podía hablar estrictamente de la existencia de una moda juvenil, en los tiempos actuales las prácticas culturales ligadas a la juventud adquieren un prestigio inédito, que está estrechamente vinculado a la desestabilización de los principios jerárquicos.

“La cultura juvenil -sostiene Sarlo-, como cultura universal y tribal al mismo tiempo, se construye en el marco de una institución, tradicionalmente consagrada a los jóvenes, que está en crisis: la escuela, cuyo prestigio se ha debilitado tanto por la quiebra de las autoridades tradicionales como por la conversión de los medios masivos en espacio de una abundancia simbólica que la escuela no ofrece. Las estrategias para definir lo permitido y lo prohibido entraron en crisis”.

5. A mediados del siglo XX se creó una nueva máquina que vino a transformar radicalmente los modos de circulación de la información dentro del hogar y que, a su vez, pudo poner en crisis el monopolio de los adultos (que en la familia típica se asocia al poder monolítico del padre). Con la televisión, una lluvia de imágenes e información -que en otro momento eran filtradas por la autoridad parental- se instalan en el cortocircuito cotidiano [1]. Las cavilaciones y rechazos que este profundo cambio en el consumo massmediático provocó se pueden detectar en la famosa disyuntiva del papá de Mafalda a propósito de su relación complicada con el televisor que, por más que intente evitarlo, se le va de control.

Como resalta Martín-Barbero, la TV viene a reforzar el des-ordenamiento cultural, vigente con anterioridad a su irrupción, y provocar una deslocalización de los saberes.

El libro progresivamente ha dejado de ser el centro de articulación cultural. La escuela ya no constituye el único lugar válido y legitimado del saber. Los padres han debido abandonar la instancia exclusiva de ser el ejemplo a seguir y obedecer.

Ante el surgimiento de juventudes sin territorio, de comunidades sin anclaje, ¿cuáles son los rasgos que caracterizan hoy las identidades de los jóvenes?; ¿se puede hablar de una identidad juvenil? En primer lugar, corresponde pensar la cultura en la que se piensa ubicar a estas juventudes difíciles de encerrar en una sola imagen. En particular, la cultura tecnológica supone un nuevo espacio comunicacional que se abre desde la casa a la ciudad. ¿Cuáles son los territorios por donde circulan los jóvenes?; ¿cómo es la relación de los jóvenes con un espacio territorial cuando las interacciones ocurren en un entorno virtual?

La idea de palimpsestos [2] permite imaginar una identidad que se gesta en el movimiento des-territorializador de las culturas actuales, que tienden a convertirse en culturas híbridas. Son culturas audiovisuales, cibernéticas, tribus urbanas y expresiones culturales complejas que responden a nuevas maneras de sentir y expresar su identidad.

Estamos, según Martín-Barbero, en un ecosistema comunitario caracterizado por la aparición de tecnologías comunicacionales e informacionales y de nuevas sensibilidades, lenguajes y escrituras catalizados y desarrollados por las nuevas tecnologías. Es en este contexto, dentro de este ecosistema, donde se debe tematizar la cuestión de los entornos educacionales difusos y descentrados. Aprender a leer en la escuela debería hoy ser un imperativo metafórico: que por ello se entiendan múltiples lecturas y diversos lenguajes.

Ahora bien, en sociedades con desigualdades, excluidos y divididas social y políticamente, es preciso no dejar al margen los interrogantes acerca de cómo debe pensarse la relación entre tecnologías-jóvenes-educación.

El consumo de tecnología digital y de pantallas es un hecho cotidiano y naturalizado en los jóvenes. Cierto es que las posibilidades de acceso al consumo son diferentes socialmente, y los jóvenes, cuando consumen tecnología, lo hacen desde esta diferencia, cuestión clave para comprender el despliegue de las identidades y la dimensión del reconocimiento.

Ante las transformaciones en diversas esferas, incluso en las profundas modificaciones del trabajo, surge la pregunta por cómo encarar los cambios educativos, que ponen en tensión las particularidades de las culturas de los diversos jóvenes que habitan los escenarios contemporáneos.
Notas

[1] Conviene tener en cuenta que no se trata del resultado de la simple introducción al hogar de un nuevo aparato técnico. El cuestionamiento y la lucha contra el poder patriarcal tiene larga data de movimiento feminista y por los derechos de las mujeres.

[2] “Se llama palimpsesto (voz griega que significa borrado nuevamente) al manuscrito que todavía conserva huellas de otra escritura anterior en la misma superficie, pero borrada expresamente para dar lugar a la que ahora existe” (http://es.wikipedia.org/wiki/Palimpsesto)
Referencias

Fernández Langan, Ezequiel. “Generación BA”. Boletín Nº 1. Buenos Aires. 2008.

Martín-Barbero, Jesús. “Jóvenes, comunicación e identidad”. http://www.oei.es/pensariberoamerica/ric00a03.htm

Sarlo, Beatriz. “Jóvenes, educación y lugares autorizados”. http://www.insumisos.com/lecturasinsumisas/Jovenes_educacion%20y%20lugares%20autorizados.pdf

Varela, Julia. “El estatuto del saber pedagógico” en AAVV. Volver a pensar la educación. Morata. Madrid.

“Jóvenes y nuevas tecnologías”. www.proyectojuventud.com.ar/tics/De_Deejays_y_Ciberchabones.dochttp://www.diariovictoria.com.ar/2008/12/culturas-juveniles-y-nuevas-tecnologias/