Descubre cómo vive un ‘hikikomori’

  

BARCELONA.- ¿El viernes es tu noche ideal para pasarte los últimos niveles de tu videojuego preferido? ¿Te encierras en la habitación 24 horas seguidas, solo con la tele y el ordenador? Si contestas afirmativamente a estas preguntas tendrás un descuento para ver la obra ‘Hikikomori’ (que en japonés significa aislamiento) en el Teatro Villarroel de Barcelona. Pero cuidado, porque quizás descubras que tú también eres uno de ellos.

Los ‘hikikomoris’ son adolescentes (aunque ahora el fenómeno afecta también a jóvenes y adultos) que se ven superados por la presión de la sociedad japonesa. Incapaces de cumplir con el rol social que la familia, el colegio y el entorno les exige, estos chicos y chicas se encierran en su habitación durante días, semanas, meses o, incluso años. Allí tienen todo lo que necesitan: una televisión, videoconsola y ordenador. Aunque nació en Japón, este fenómeno empieza a extenderse ya por todo el mundo, y la obra escrita y dirigida por Jordi Faura (que se confiesa un adicto a internet) se hace eco de este fenómeno.

Un ‘hikikomori’ renuncia a la vida para aislarse en su habitación. Sin embargo, fuera la vida sigue. Y eso es lo que sucede en esta obra de teatro ambientada en Japón: la vida pasa mientras el protagonista ha decidido apretar el botón de pausa.

Su padre, su madre, dos compañeros de estudios y su hermana son los únicos que transitan por delante de su puerta. Eso sí, Akane, la hermana de 16 años es de lo más especial: es una ‘kogal’ (una tribu urbana de adolescentes japonesas que llevan cantidades copiosas de maquillaje y ropa estrafalaria) obsesionada con las compras y con parecer una chica occidental.

“Por la temática y también por la estética, es una obra ideal para iniciar a los jóvenes en el teatro. Y es nuestra responsabilidad hacer que ellos también acudan. Estamos todos muy enfermos y hemos construido una sociedad infectada. Eso es lo que denuncia el montaje”, señala el director.

Se calcula que en Japón existen 1.200.000 jóvenes que pasan una media de cuatro años encerrados. Sus padres les dejan el plato de comida al otro lado de la puerta y su único contacto con otros seres humanos es a través del ordenador, como si fueran presidiarios. En Cataluña, de momento, sólo se ha diagnosticado un caso de ‘hikikomori’.

http://aula.elmundo.es/noticia.cfm?idTipoPortada=1&general=1&idComunidad=&idPortada=208&idNoticia=7539

 

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