Culturas juveniles y nuevas tecnologías

En este artículo publicado en el sitio de la Universidad Nacional del Litoral presenta algunos puntos centrales para imaginar las relaciones entre los jóvenes, el ámbito educativo y las tecnologías.

1. Es muy común que a la hora de pensar en las llamadas “nuevas tecnologías” se evoque, de una u otra forma, la imagen de “los jóvenes” al mando de computadoras, hiperconectados y aficionados a los encantos de la web.

En relación a las tecnologías, los jóvenes y sus identidades, circula con frecuencia una serie de supuestos corrientes. La tecnología, en ciertas ocasiones, aparece de golpe como lo que está en todas partes e inunda casi todos los ámbitos; especialmente los más permeables: los espacios de pertenencia de los jóvenes.

Dicha “invasión” de las TIC acentuaría la brecha entre las generaciones invirtiendo los roles: ahora los jóvenes poseerían más saber que sus profesores y maestros.

Pero de inmediato asoma la duda: la evidente relación carnal-virtual de los jóvenes con las tecnologías informáticas y el mundo de los blogs, chats y spaces puede ser riesgosa a largo plazo. ¿Hacia dónde irán los jóvenes? ¿En qué consiste su aparente ventaja tecno-generacional? ¿A dónde iremos a parar?
2. Los datos correspondientes al 2007 resultan reveladores de un fenómeno en expansión: se estima que en la Argentina hay 260 mil bloggers (que forman parte de los 100 millones que se registraron en el mundo; en su mayoría, usuarios jóvenes entre 13 y 19 años). Esta cifra representa un 10 por ciento de los 2,6 millones de máquinas-hogares conectados en el país, que reúnen a 13 millones de usuarios, la tercera parte de la población argentina.

Según Ezequiel Fernández Langan (2008), “los jóvenes son fundamentales en esta evolución. Son los que han adoptado tempranamente estas tecnologías y las han aprovechado para estudiar, para establecer contactos con otros, para trabajar, para sus búsquedas personales en el terreno vocacional y artístico, para entretenerse, jugar, etc. En todas sus aristas, las nuevas tecnologías han sido puestas en funcionamiento y difundidas mayoritariamente por la creatividad y la acción cotidiana de los jóvenes”.
3. Ahora bien, ¿es válido pensar un tipo específico de relación de los jóvenes con las nuevas tecnologías?; ¿se presenta un uso diferencial entre adultos y jóvenes respecto de las TIC?

Frente al interrogante acerca de si hay algo realmente nuevo en la juventud actual; cómo son las diferencias entre los jóvenes en un mundo de características globales, Jesús Martín-Barbero introduce nuevas disyuntivas: ¿corresponde imaginar diversidades sociales de la juventud en clases, razas, etnias, religiones; o bien se trata de que la juventud consiste en un fenómeno trans-clasista y trans-nacional?

En primer lugar, se puede pensar la cuestión de las identidades de los jóvenes a partir de una encrucijada de los tiempos. Según este planteo, algo del orden del pasado previo a la revolución electrónica entra en problema con el futuro, que es visto como “lo que viene por delante” y deja un presente en un punto de tensión que no resulta productivo ni en términos cognitivos ni desde una perspectiva emocional: la ruptura que se da entre un pasado coactivo y un futuro proyectado encierra y clausura el presente. En cambio, si fuera posible -como sostiene Margaret Mead- ubicar el futuro entre nosotros como algo del momento contemporáneo, entonces se podría construir una cultura en la que el pasado no funcione como una obstrucción. De lo contrario, advierte Mead, será demasiado tarde para revertir dicha tendencia limitante.
4. No siempre el mundo de los adultos estuvo separado del de los niños, así como tampoco la juventud ha tenido una fisonomía idéntica y homogénea a lo largo de la historia.

A partir del Renacimiento se inició un proceso que, de acuerdo con Julia Varela, se puede caracterizar como el de una pedagogización de los saberes (y que luego, hacia el siglo XVIII, se transformó, en palabras de Michel Foucault, ante el “discipinamiento interno de los saberes”): “en función de una nueva concepción de la infancia, -que entonces empezaba a ser aceptada especialmente por algunos grupos sociales ligados al mediano estado- se va a producir una separación cada vez más marcada entre el mundo de los adultos y el de los niños, y va a surgir la necesidad de diseñar, y de poner en marcha, nuevas formas específicas de educación. Fue en este marco donde tuvo lugar el surgimiento de nuevas instituciones educativas”.

Hoy, como argumenta Beatriz Sarlo, la infancia ha sufrido una nueva mutación. “La infancia, casi, ha desaparecido, acorralada por una adolescencia tempranísima. La primera juventud se prolonga hasta después de los treinta años. Un tercio de la vida se desenvuelve bajo el rótulo, tan convencional como otros rótulos, de juventud”. Si hasta los años previos a 1960, antes de la aparición del jean y de la minifalda, no se podía hablar estrictamente de la existencia de una moda juvenil, en los tiempos actuales las prácticas culturales ligadas a la juventud adquieren un prestigio inédito, que está estrechamente vinculado a la desestabilización de los principios jerárquicos.

“La cultura juvenil -sostiene Sarlo-, como cultura universal y tribal al mismo tiempo, se construye en el marco de una institución, tradicionalmente consagrada a los jóvenes, que está en crisis: la escuela, cuyo prestigio se ha debilitado tanto por la quiebra de las autoridades tradicionales como por la conversión de los medios masivos en espacio de una abundancia simbólica que la escuela no ofrece. Las estrategias para definir lo permitido y lo prohibido entraron en crisis”.

5. A mediados del siglo XX se creó una nueva máquina que vino a transformar radicalmente los modos de circulación de la información dentro del hogar y que, a su vez, pudo poner en crisis el monopolio de los adultos (que en la familia típica se asocia al poder monolítico del padre). Con la televisión, una lluvia de imágenes e información -que en otro momento eran filtradas por la autoridad parental- se instalan en el cortocircuito cotidiano [1]. Las cavilaciones y rechazos que este profundo cambio en el consumo massmediático provocó se pueden detectar en la famosa disyuntiva del papá de Mafalda a propósito de su relación complicada con el televisor que, por más que intente evitarlo, se le va de control.

Como resalta Martín-Barbero, la TV viene a reforzar el des-ordenamiento cultural, vigente con anterioridad a su irrupción, y provocar una deslocalización de los saberes.

El libro progresivamente ha dejado de ser el centro de articulación cultural. La escuela ya no constituye el único lugar válido y legitimado del saber. Los padres han debido abandonar la instancia exclusiva de ser el ejemplo a seguir y obedecer.

Ante el surgimiento de juventudes sin territorio, de comunidades sin anclaje, ¿cuáles son los rasgos que caracterizan hoy las identidades de los jóvenes?; ¿se puede hablar de una identidad juvenil? En primer lugar, corresponde pensar la cultura en la que se piensa ubicar a estas juventudes difíciles de encerrar en una sola imagen. En particular, la cultura tecnológica supone un nuevo espacio comunicacional que se abre desde la casa a la ciudad. ¿Cuáles son los territorios por donde circulan los jóvenes?; ¿cómo es la relación de los jóvenes con un espacio territorial cuando las interacciones ocurren en un entorno virtual?

La idea de palimpsestos [2] permite imaginar una identidad que se gesta en el movimiento des-territorializador de las culturas actuales, que tienden a convertirse en culturas híbridas. Son culturas audiovisuales, cibernéticas, tribus urbanas y expresiones culturales complejas que responden a nuevas maneras de sentir y expresar su identidad.

Estamos, según Martín-Barbero, en un ecosistema comunitario caracterizado por la aparición de tecnologías comunicacionales e informacionales y de nuevas sensibilidades, lenguajes y escrituras catalizados y desarrollados por las nuevas tecnologías. Es en este contexto, dentro de este ecosistema, donde se debe tematizar la cuestión de los entornos educacionales difusos y descentrados. Aprender a leer en la escuela debería hoy ser un imperativo metafórico: que por ello se entiendan múltiples lecturas y diversos lenguajes.

Ahora bien, en sociedades con desigualdades, excluidos y divididas social y políticamente, es preciso no dejar al margen los interrogantes acerca de cómo debe pensarse la relación entre tecnologías-jóvenes-educación.

El consumo de tecnología digital y de pantallas es un hecho cotidiano y naturalizado en los jóvenes. Cierto es que las posibilidades de acceso al consumo son diferentes socialmente, y los jóvenes, cuando consumen tecnología, lo hacen desde esta diferencia, cuestión clave para comprender el despliegue de las identidades y la dimensión del reconocimiento.

Ante las transformaciones en diversas esferas, incluso en las profundas modificaciones del trabajo, surge la pregunta por cómo encarar los cambios educativos, que ponen en tensión las particularidades de las culturas de los diversos jóvenes que habitan los escenarios contemporáneos.
Notas

[1] Conviene tener en cuenta que no se trata del resultado de la simple introducción al hogar de un nuevo aparato técnico. El cuestionamiento y la lucha contra el poder patriarcal tiene larga data de movimiento feminista y por los derechos de las mujeres.

[2] “Se llama palimpsesto (voz griega que significa borrado nuevamente) al manuscrito que todavía conserva huellas de otra escritura anterior en la misma superficie, pero borrada expresamente para dar lugar a la que ahora existe” (http://es.wikipedia.org/wiki/Palimpsesto)
Referencias

Fernández Langan, Ezequiel. “Generación BA”. Boletín Nº 1. Buenos Aires. 2008.

Martín-Barbero, Jesús. “Jóvenes, comunicación e identidad”. http://www.oei.es/pensariberoamerica/ric00a03.htm

Sarlo, Beatriz. “Jóvenes, educación y lugares autorizados”. http://www.insumisos.com/lecturasinsumisas/Jovenes_educacion%20y%20lugares%20autorizados.pdf

Varela, Julia. “El estatuto del saber pedagógico” en AAVV. Volver a pensar la educación. Morata. Madrid.

“Jóvenes y nuevas tecnologías”. www.proyectojuventud.com.ar/tics/De_Deejays_y_Ciberchabones.dochttp://www.diariovictoria.com.ar/2008/12/culturas-juveniles-y-nuevas-tecnologias/

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