EL MUNDO EN MANOS DE UN FRIKI

No me refiero a Barack Obama sino a uno de sus asesores económicos: Austan Goolsbee. Este joven de 38 años de nombre impronunciable forma parte del pequeño equipo de economistas que rodea al presidente electo de los Estados Unidos. Y es un friki.
Como saben, friki (o freakie) significa “extravagante”. Los economistas frikis no se pasan el día haciendo el horóscopo de las inversiones, ni consultando el Tarot para predecir los movimientos financieros, sino que se les llama así porque les gusta echar mano de visiones extraordinarias para apoyar sus recomendaciones económicas.
Quien ha hecho popular este fenómeno se llama Steven Levitt, también norteamericano. Su explicación de los acontecimientos económicos siempre se basa en fijarse en cosas raras, como las bandas de vendedores de drogas, y cosas parecidas, y por eso un periodista de ‘The New York Times’ le convenció para escribir un libro. Así nació “Freakonomics”, donde se explicaba “el lado oculto de todo lo que nos afecta.
Otro personaje que se podría apuntar a esta moda de dar explicaciones curiosas al comportamiento económico es Tim Hartford, que publicó “El economista camuflado” un best seller al que ha seguido hace poco “La lógica oculta de la vida”. Ahora, la economia friki ya es un torrente.
Pues bien, Austan Goolsbee nada en esa misma corriente. Este profesor de la Escuela de Negocios de Chicago, fue ayudante del premio Nobel de Economía James Heckman. Pese a su juventud, es miembro del Consejo Nacional de Investigación Económica, y asesora a la Oficina de Presupuesto del Congreso.
Sus enemigos lo tratan de frívolo porque en su Currículum Vitae dice que le encanta la improvisación teatral y el triatlón.
A Barack Obama le atrajeron mucho los artículos de Goolsbee donde el joven economista se fijaba en los comportamientos macroeconómicos, que luego tenían un profundo componente psicológico. Eso salía a relucir a la hora de tomar decisiones. Y desde luego, sus conclusiones eran curiosas como por ejemplo que no es malo que los niños vean mucha televisión y por qué los ricos son unos tacaños que casi no dan dinero a obras de caridad.
Un día, en un debate entre Obama y un rival republicano, el líder de raza negra citó los escritos y teorías de Goolsbee. Al terminar el debate, alguien de la audiencia se acercó a Obama y le dijo: “Soy Goolsbee”. Desde entonces, su amistad es muy estrecha.
Así que tomen nota de este nombre: Austan Goolsbee. Es posible que en el futuro, sus destinos también se crucen porque cuando Obama tome posesión de su cargo, en enero del año que viene, buena parte de sus decisiones económicas vendrán determinadas por los consejos de un friki.
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