Los héroes del cómic

Lucky Luke, el vaquero conocido por ser más rápido que su sombra; Mafalda, la niña obsesionada por la paz mundial que se rebela contra el mundo; Mortadelo y Filemón, los agentes de la TIA que luchan torpemente contra el crimen; y Astérix y Obélix, los galos que pelean contra el César y el ejército romano, son algunos de los personajes más famosos que ha dado a luz el cómic y los más conocidos por muchas generaciones. Sin embargo, para los expertos en esta materia hay todo un mundo por descubrir que se esconde entre las páginas de los libros de historietas.

Los cómics en España viven un buen momento aunque su situación no es comparable a la de otros países como Francia y Bélgica, donde están más arraigados. En Córdoba la situación es parecida. “Hay bastante afición, aunque es minoritaria, pero el que es aficionado lo es mucho”, señala Gabriel Soriano, propietario de Crash Cómics, establecimiento dedicado a la venta de este material. Uno de los inconvenientes que se le presentan al mundo del cómic es la falsa creencia de que “es algo para niños”, como explica Luis Miguel Guerrero, dependiente de Totem, otro de los establecimientos especializados. Aventuras épicas y futuristas, magia, western, erotismo, humor, mitología, terror y hasta filosofía son algunos de los temas que abarcan estas obras, que tienen miles de seguidores en el mundo. El poder de la imagen también se hace patente a través de este género, que constituye un relato con o sin texto pero en el que el dibujo es fundamental.

“El mundo del cómic es parecido al cine y la literatura”, asegura Soriano, que añade que “hay muchos tipos de cómic y no siguen una moda”. Frente a los clásicos americanos y europeos, en los últimos años ha surgido una tendencia por el manga (cómic japonés). “Hace diez años no existía, ha sido un boom que ha revolucionado el mundo del cómic”. Naruto, Sailor Moon, Agharta, Karin y Keroro son algunos de los títulos que ha introducido el manga en los establecimientos españoles. “Además el manga está creando cómics dirigidos al público femenino”, señala Antonio Pérez, propietario de Ala Delta, también especializada en este género.

En la corriente europea, uno de los máximos exponentes es Thorgal, de Van Hamme y Rosinki, de temática épica, publicación anual y que cumple 30 años. El largo periodo entre publicación y publicación se debe a la minuciosidad de los trazados y los detalles de las ilustraciones. Corto Maltés es otra de las historietas más importantes que han dado los dibujantes europeos. Hugo Pratt inventó en 1967 a este aventurero que nació en Malta, pasó su infancia en Córdoba y viajó por todo el mundo.

En el ámbito nacional, destacan Blacksad, de Díaz Canales y Guarnido, cercano a la novela negra y en el que todos los personajes son animales antropomórficos, y El mercenario, de Vicente Segrelles, un cómic pintado al óleo que entusiasmó al director de cine Federico Fellini: afirmó de él que es un cómic bellísimo y grandioso que restituye la emoción, la maravilla y el placer de contemplar imágenes.

Por otra parte, el cómic americano se caracteriza por los superhéroes que ha originado, con las editoriales Marvel y DC por bandera. Superman, Spiderman, Daredevil, Batman y Hulk son algunos de los personajes más conocidos de estas fábricas, que además han sido llevados a la gran pantalla. Otros productos americanos son Catwoman, el Capitán América, Los Cuatro Fantásticos o X-Men.

El underground es otra de las clasificaciones que se pueden hacer de este género. “Suele ser muy crítico y se caracteriza por el humor negro”, explica Guerrero. Algunos ejemplos son Odio, de Peter Bagge, que gira en torno al costumbrismo urbano y narra la vida cotidiana de un veinteañero representante arquetípico de los jóvenes de los EEUU de los 90; y Ed el payaso feliz, de Chester Brown, que mezcla terror, ciencia ficción, patetismo existencial y comedia absurda.

Respecto al público que se acerca a los establecimientos cordobeses especializados en cómics, todos coinciden en que hay gran variedad de compradores, si bien es cierto que los adolescentes se decantan por el manga y los mayores por Thorgal y Corto Maltés, entre otros muchos títulos. “Sobre todo los compradores son jóvenes mayores de 12 años”, explica Pérez. Las clásicas historietas de Mafalda y Mortadelo y Filemón continúan dando que hablar, aunque en este tipo de establecimientos especializados se demandan menos. “Aun así no puedo permitir no tener un cómic de Mortadelo y Filemón”, asegura Soriano. Ibáñez continúa originando historias de los dos agentes de la TIA; sin embargo las historias de Mafalda, creación del dibujante argentino Quino, casi no llegan a las tiendas.

A pesar de que las librerías generalistas también ofrecen este género, para estas tiendas no supone competencia alguna, ya que “hoy por hoy el que quiere un cómic viene a una tienda especializada”, añade el propietario de Crash. Respecto al precio, aunque la afición por el cómic puede parecer algo cara, Guerrero explica que oscilar entre los 2 euros de un cómic book y los 35 que puede alcanzar una edición con tapas duras. “Ahora el precio es más barato que hace unos dos o tres años”, añade. Sin embargo la crisis ha afectado también a las ventas. “El cómic se ha visto resentido”, asegura Pérez.

El poder del cómic es tan fuerte que el cine repetidamente lleva estas ilustraciones a la gran pantalla. Sin City, 300, Soy leyenda o Wanted son algunos de los títulos en los que Hollywood ha encontrado un filón. Los ha rescatado de las páginas de un tebeo y a veces también modificado según sus intereses. Camino a la perdición, V de Vendetta, Dick Tracy, Los vengadores, Blade o Conan el Bárbaro se añaden a esta larga lista. Esto hace que muchos espectadores se interesen por los cómics en los que están basados estos filmes. “La diferencia entre los que suelen leer y los que no es que los primeros lo compran antes de ir al cine y los segundos lo hacen después, y generalmente prefieren la versión cinematográfica”, expone Guerrero. El próximo título que puede llegar a la gran pantalla es Hard boiled, de Frank Miller (responsable de Sin City y 300) y Geof Darrow. Se trata de una historia protagonizada por un agente de seguros que vive en un mundo futuro en el que las máquinas controlan a la humanidad. “La televisión también tira mucho”, explica Pérez, ya que series como Doraemon animan a la lectura del cómic. Por otra parte, “con internet y los videojuegos parecía que iba a decaer, pero no ha sido así”, añade.

El peso fundamental del éxito de un cómic viene de la mano y la maña de los dibujantes. Uno de los más importantes de la historia de este género es Will Eisner, creador de The Spirit, que narra las aventuras de un justiciero enmascarado y cuya versión cinematográfica se estrenará el año próximo. Este historietista estadounidense además fue el primer autor de cómic en utilizar el formato de novela gráfica. Algunos de los dibujantes españoles más célebres son los ya citados Díaz Canales y Guarnido, Miguelanxo Prado, Carlos Giménez, Francisco Ibáñez o Purita Campos, creadora de Esther y su mundo. Raúlo Cáceres, nacido en Córdoba, es otro de ellos, con un estilo diferente: los cómics gótico-eróticos.

Uno de los mayores logros que ha conseguido el mundo de las historietas es ganar un premio Pulitzer. Lo hizo Art Spiegelman en 1992 con su obra Maus, la historia de un superviviente de Auschwitz. El dibujante usa animales para sus personajes: ratones para los judíos, gatos para los alemanes, cerdos para los polacos, ranas para los franceses, ciervos para los suecos y perros para los estadounidenses, así como peces para los ingleses.

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