La mitología trekkie respira de nuevo

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Dirigida por el nuevo gurú de la ciencia ficción, J. J. Abrams, la precuela de Viaje a las estrellas llega en 2010. Los fans ya pueden ver algunos minutos. Federico Kukso.

Hay películas que arrancan y enloquecen incluso antes de aterrizar en los cines o, según la tendencia creciente de los últimos años, en los sitios web donde hacer doble clic e iniciar la descarga. La extensión de ciertas producciones se amplió, desbordó los tradicionales 90 o 120 minutos de proyección para instaurar un nuevo ciclo de vida que se dispara con el rumor y se consolida luego con las filtraciones orquestadas de guiones, storyboards y fotografías, la reproducción de spoilers y el estreno de trailers en la web.

Es la estrategia marketinera del suspenso que aprovecha la ansiedad inherente de los fans y que ya se volvió un recurso clásico a la hora de promocionar, sobre todo, películas de ciencia ficción o superhéroes. Ocurrió con El día después de mañana, V de Vendetta, Star Wars, los X-Men, Los expedientes X, Cloverfield y ahora vuelve a ocurrir con una de las precuelas más esperadas de los últimos años: la entrega número once de Viaje a las estrellas que ostenta como director y reinventor de una mitología a J. J. Abrams, el cerebro y productor ejecutivo detrás de Lost, Fringe, Felicity, Alias y las películas Cloverfield y The Invisible Woman, que llegará recién en 2010.

Apenas se supo que Abrams, de 42 años, iba a hacerse cargo de la nueva película y que de chico había sido más fan de Star Wars que de Star Trek comenzaron las discusiones –eternas y sin sentido– dentro de la intrincada comunidad mundial trekkie o trekker. La franquicia y saga interminable creada en 1966 prácticamente se había agotado –por no decir muerto– después de diez películas de variable calidad y seis series televisivas que estiraron como chicle la historia: la original –de Kirk y Spock, centrada en el siglo XXIII–, una tira de dibujos setentosos, la Nueva Generación –con Picard y Data, en el siglo XXIV–, Deep Space Nine, Voyager y la última, Enterprise, que retrocedió al siglo XXII y tuvo como capitán a Scott Bakula, recordado por otra serie de culto “scifi” (por science fiction), Quantum Leap.

William Shatner y Leonard Nimoy y el resto del elenco original (como el abiertamente gay George Takkei o los fallecidos DeForest Kelley y James Doohan) se habían convertido en santos intocables entre los fans y cualquier propuesta que pretendiera reempezarlos o formatear la historia con nuevos actores sería mirada con malos ojos. Y así fue. “Star Trek 90210” fue uno de los títulos-chistes con el que se conoció al principio en internet a la película en preproducción, que lleva la historia hacia donde ningún guionista ha ido antes: los años de cadete de Kirk, cuando conoce a Spock y se enfrenta por primera vez con los romulanos.

Las malas caras resistieron hasta que se supo que la cosa venía en serio y que entre los actores barajados en esta producción de 150 millones de dólares de presupuesto estaba, por ejemplo, Tom Cruise. Finalmente, el cienciólogo más famoso se bajó, pero se enlistó en cambio Zachary Quinto (Sylar en Héroes), Chris Pine como Kirk, Eric Bana como el villano Nero y Winona Ryder como la madre del vulcano.

El centro neurálgico de noticias para los fans se encuentra en la web en el sitio trekmovie.com, que estalla en comentarios con cada primicia: el día que arrancó oficialmente la filmación (7 de noviembre de 2007), las primeras fotos borrosas de Quinto con sus orejas puntiagudas, el armado del casting, la publicación del póster, las fotos en tapa de Entretainment Weekly y, hace un par de días, el estreno del segundo trailer oficial de dos minutos.

Y obviamente, el primer screening, o presentación para periodistas (como el celebrado la semana pasada en Madrid), en el que se vio a un Kirk adolescente y rebelde, la construcción del Enterprise, un cameo de Leonard Nimoy, la exaltación de la amistad y sobre todo, mucha acción. Fueron 25 minutos que sirvieron para dejar a los fans con ganas de más y el 8 de mayo de 2009 seguramente pagarán lo que sea para ver lo que el nuevo gurú de la ciencia ficción hizo con la mitología fantástica más longeva de las últimas cuatro décadas.

OPINIÓN

J. J. Abrams tiene que estar a la altura
Gloria Guerrero (Periodista, rockera y trekkie)

El 27 de noviembre de 1964, hace casi exactamente 48 años, se rodaron las primeras escenas del episodio piloto de Star Trek, idea del escritor, productor y visionario Gene Roddenberry (1921-1991). Y, por fin, en septiembre de 1966, la nave estelar Enterprise, de la Federación Unida de Planetas, capitaneada por James Tiberius Kirk, salió –literalmente– al aire.

Su variopinta tripulación dejó una marca extremadamente caliente en épocas de la Guerra Fría: un ruso (Chekov), un oriental (Sulu), una –por entonces impensable– mujer teniente ¡y afroamericana! (Uhura), un ingeniero escocés (Scotty) y el exótico vulcano orejudo (señor Spock) “viajaron audazmente a donde nadie había llegado antes”. Con ellos, claro, el doctor McCoy; sus venerables artefactos de curación fueron inspiración de muchos recursos que hoy consideramos cotidianos (entre ellos, la resonancia magnética).

En este siglo y el anterior, la saga ha sumado la friolera de cinco series distintas de televisión (seis, si contamos la Serie Animada) y diez películas de cine. Los clubes trekkers y sus grupos de estudiosos (entre ellos físicos y astrónomos) revientan la web y las convenciones internacionales, construyendo uno de los fenómenos sociológicos y culturales más importantes de los últimos cincuenta años.

Científicos británicos planean construir un deflector al estilo de la serie; los celulares “con tapita” están copiados de los comunicadores de Star Trek, el idioma klingon se enseña y se habla, y expertos de la Universidad de Viena descubrieron que la “teletransportación” puede ser posible. Hoy, en llamas, la comunidad trekker espera la revitalización de la franquicia en manos del niño mimado de Hollywood: J. J. Abrams.

Pero dejemos algo muy claro, Sr. J. J.: quien esto firma es friki trekker, mitad klingon/mitad humana… y te tengo cortito, cortitísimo. Si no respetás el canon y la peli no está a la altura de nuestras expectativas (alta en el cielo, como un águila guerrera, aunque el águila sea… emm… romulana), mis amigos del planeta Qo’noS y yo te rebanaremos el gaznate a ti, hur’q, con nuestros bat’leths y no habrá ni larga vida, ni prosperidad. De todo corazón, Qapla’

http://criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=14386

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