“Los alumnos están en condiciones de capacitar a los docentes en el uso de nuevas tecnologías”

Por Albertina Marquestau
albertinam@lacapitalmdq.com.ar

Para el licenciado en Psicología Sergio Balardini, el uso de las nuevas tecnologías debería ser capitalizado en las escuelas a través de los alumnos, quienes se convertirían en educadores de sus docentes. Sí, al revés de lo que sucede actualmente, “no debería ser considerado un peligro”, asegura. Y propone comenzar a diseñar equipos que puedan pensar cómo integrar esas tecnologías digitales al desarrollo de la tarea escolar. Balardini ofrece una mirada diferente sobre el uso de las nuevas tecnologías en las que ya hay inmigrantes y nativos.
En su paso por la ciudad, donde participó del ciclo “Nuevas infancias, nuevas adolescencias”, organizado por Fundación OSDE conjuntamente con el Instituto IDRA, Balardini, dialogó con LA CAPITAL, el especialista en Adolescencia y Juventud, y Políticas de Juventud; miembro de la Fundación Friedrich Ebert y Flacso, habló sobre las tecnologías que usan los jóvenes, cómo y para qué las utilizan y la relación intergeneracional.

-¿Qué significa que los adolescentes y niños sean nativos digitales?
– Este término lo creó Marc Prensky y en Argentina lo difundió Alejandro Piscitelli. A mí me resulta una metáfora interesante porque viene a decir que hay una generación que vive y que nació en un ambiente y entorno digital. En cambio hay otra generación que en todo caso tiene que ir hacia la tecnología digital, que nació en otro tipo de tecnología. Por lo mismo, en realidad, para la nueva generación más que tecnología es su naturaleza. En cambio para los adultos es tecnología, porque es algo que le adviene en medio de su vida, cuando la tecnología propia con la que se desenvolvía era otra. Incluso tiene que desaprender una en parte, para aprender otra.
Es una metáfora interesante porque marca las diferencias entre generaciones. De hecho los nativos digitales lo viven como entorno en cambio generalmente los inmigrantes-adultos lo viven como herramientas, como instrumentos que aprenden a utilizar con distintos grados de eficacia, pero que es muy diferente a haber nacido con las tecnologías.
De todas maneras yo matizo un poco esta metáfora que en principio es muy buena, pero que puede sonar a que son dos mundos que no podrían construir un vínculo, un contacto. Y en realidad sí es cierto que son dos mundos de vivencias y percepciones claramente diferentes, pero también es cierto que es posible y necesario generar vínculos entre uno y otro, y construir puentes.
Otra metáfora posible es hablar de residentes y usuarios. El de residentes tiene que ver con las nuevas generaciones y habría más de una inmersión en las tecnologías. Y si hablásemos de usuarios son los adultos.

El adulto

-Los adultos muchas veces dejan expuesto cierto temor al uso de las nuevas tecnologías… ¿está bien eso?
-Es bastante frecuente que todo aquello que resulta nuevo tiene un perfil que si uno lo observa le puede resultar amenazante o de riesgo. El asunto es que me parece que los adultos deberían hacer un esfuerzo de aproximación a estas tecnologías. Esto no significa manejarlas del mismo modo que el que ha nacido en ellas. Pero sí de aproximarse, porque es un modo de poder entender el porqué de las prácticas, de los modos de hacer de las nuevas generaciones que lo tienen como una cuestión mucho más natural.
Por otra parte es cierto lo que decís y me hace recordar el hecho de que yo no vi jamás a un joven y adolescente usando un manual de instrucción. Y los adultos todavía hoy vamos a buscarlo. Y por ejemplo le decimos a los chicos, no enciendas la compu hasta verlo en el manual. En cambio los chicos lo primero que hacen es aprenderlo a prueba y error, aprender entre pares, consultar permanentemente entre ellos, pero jamás usan un manual de instrucciones porque ya saben intuitivamente por dónde viene el asunto.
-¿También puede ser que asuste un poco al adulto porque no tiene control?
-Sí. La impresión que uno tiene es que es un mundo que se abre a universos. Y es cierto que con estas nuevas tecnologías los adultos no tenemos el control que teníamos hasta hace muy poco en relación a muchas de las prácticas que tienen los chicos y adolescentes hoy.
Hay una paradoja porque esta tecnología podría ser aplicable como la de mayor control. En un sentido político, necesita de la participación ciudadana para evitar precisamente que se convierta en eso. Pero por otra parte es cierto que las nuevas generaciones lo viven como un mundo de cierta autonomía, en razón de que los adultos todavía no terminan de conquistar ese mundo tecnológico y entonces los chicos se desenvuelven sin demasiada presencia de los adultos. Pero no es solamente hablar de internet, porque pasa también con el celular.
Como era antes, por ejemplo, cuando tu hijo/a hablaba por teléfono: lo hacía desde otra habitación pero vos sabías a qué hora hablaba; podías escuchar (aunque esté mal o bien) con quién lo hacía y por cuánto tiempo, etc. Ahora resulta que con los celulares, primero que no se habla porque los chicos mandan mensajes, y no sabés en qué momento lo hacen, con quién o quiénes, ni acerca de qué. Entonces es cierto que es un mundo que genera una fuerte autonomía. Pero por otra parte es interesante observar que esa autonomía en realidad no se restringe a la tecnología, sino que ella sería el paradigma. Hoy día uno podría decir que todas las iniciaciones son más tempranas y que en ese sentido el rol de los adultos está bastante diluido, por lo tanto la autonomía que tienen los chicos en el quehacer y construcción de sus propias vidas es mucho mayor que el que vivieron las generaciones anteriores. Uno no sabe si es autonomía u orfandad incluso.
-¿Tanto el Estado como los padres tienen mucho que transitar para adaptarse a los requerimientos de esta generación de nativos digitales?
-De hecho falta un compromiso mayor del Estado y al mismo tiempo una mayor presencia de los adultos. Por ejemplo, uno podría decir tranquilamente que en el caso de Argentina el acceso y uso de internet es masivo y atraviesa a todos los sectores sociales -cosa que no sucede en todos los países de América Latina-, ahora por otra parte uno puede decir que por otras circunstancias del país ese ingreso a esa tecnología se hizo a través del mercado y no de políticas de Estado. Entonces, si bien ha sido masivo no ha sido democrático en el sentido de que cada uno llega a través del mercado con lo que tiene, con los recursos propios, el capital cultural y económico que posea. Entonces es cierto que hay un acceso masivo a estas tecnologías pero no es democrático en el sentido que pueda tener factores de mayor equidad e igualdad, en consecuencia las condiciones a las que se accede, los lugares, las posibilidades de hacer con estas tecnologías, es muy diferente, porque los recursos son muy diferentes en cuanto a unos u otros. Ahí falta presencia de políticas de Estado.

En la escuela

-Enseguida me viene a la mente la escuela, donde el discurso es que todos tengan acceso a las nuevas tecnologías, pero en muchos casos no cuentan con las herramientas y el personal para hacerlo…
-Por una parte eso habla de una situación que hace a los recursos. Entonces uno debería decir, reconozcamos que es necesario y no es fácil, al mismo tiempo, dotar de muchos mayores recursos a la educación. Eso significa recursos tecnológicos y también en la formación docente, lo que implicaría mejores salarios, porque uno debería pensar en mejorar todo el sistema para que las condiciones permitiesen integrar las nuevas tecnologías como alternativas pedagógicas y, al mismo tiempo, no entendido como laboratorio de computación sino que la tecnología digital ingrese a las aulas. Eso a mi gusto significa poder disponer de recursos vinculados a todo lo que ofrece internet para el trabajo en las aulas y los proyectos. Pero también , y en esto creo que estamos más alejados todavía, el trabajo con los celulares. A mí me parece un atajo de circunstancia el prohibirlos.
-¿Qué habría que hacer con el uso del celular en la escuela?
– Respecto al tema de las tecnologías más vinculadas a internet uno debería pensar cómo involucrar por ejemplo a los propios alumnos en las tareas y actividades, incluso cómo hacerlo con aquellos que puedan estar en condiciones de capacitar a los docentes. Y eso no debe producir ningún temor acerca de lo generaría, en todo caso es una mayor identidad, una mayor apropiación del establecimiento escolar, de los proyectos en que se participa. Y eso no significaría horizontalizar la relación entre docentes y adultos en todos los planos, sino aprovechar los saberes que los alumnos generacionalmente disponen para mejorar la relación entre unos y otros en un aprendizaje colectivo que sería muy interesante.
En cuanto al tema de los celulares, primero diría que son dispositivos móviles inteligentes, entonces resulta que vos podés hacer todo. La primera función ya casi vieja y olvidada es hablar por teléfono. Ahora podés escribir, manejar audio, filmar, navegar por internet, y tenés un montón de recursos que hacen que cada vez más el celular se convierta en una pequeña computadora. También hay que entender que es el mercado el que va generando las posibilidades de acceso a los celulares en forma diferencial. Pero aún así, es un recurso tecnológico que uno puede comprender que en el presente mismo se le dificulte a la institución escolar cómo integrarlo. Aún así, me parece que ser expulsivo respecto al celular no es una buena respuesta. Probablemente haya que, por una parte, comenzar a pensar y a diseñar equipos que puedan pensar cómo integrar esas tecnologías digitales globalmente al desarrollo de la tarea escolar, eso significa tanto computadoras conectadas a internet como los celulares. Y por otro lado, mientras haya equipos que se dediquen a diseñar y pensar esas actividades; hay que empezar con experiencias pilotos que impliquen la posibilidad de usar el celular no todo el tiempo ni a toda hora ni en cualquier lugar ni impulsadas por el marketing del celular, sino comenzar a reflexionar las posibilidades que ofrece esa tecnología disponiéndola en la propia mano. De hecho resulta muy fuerte decirlo, pero los celulares hoy tienen una potencia de procesamiento mayor que las computadoras que llevaron a Apolo a la Luna. Entonces si uno piensa solamente en esos términos se da cuenta que tiene una herramienta poderosísima.
Pero esa herramienta, al igual que la computadora, requiere de docentes capaces de pensarla, reflexionarla, integrarla, imaginar tareas en las que pueda ser utilizada, tiene que haber equipos que piensen la apropiación de estas tecnologías. Por su puesto esto llevará tiempo, pero una cosa es pensar que hay una estrategia posible, que uno vive en una tecnocultura que cada vez va estar más inmerso en ella y que es interesante e inteligente ir apropiándosela; a simplemente rechazarla y dejarla de lado. Ese es un atajo que para mí no va a ser exitoso y simplemente va a ser una renuncia .

http://www.lacapitalnet.com.ar/hoy/LaCiudad/Noticias/200810183530.html

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