Las tribus urbanas brotan en Tokio alrededor de las estrellas de Internet

Detrás de la pantalla del ordenador, hay un mundo de kanjis, fotografías de colegialas sonrientes, personajes de manga y videoclips freakies. Así es el Internet japonés, o la Web 2.0 J, como algunos empiezan a conocer los sitios nipones.

Entre las páginas más empleadas, se repiten los clásicos occidentales como Google, Amazon, YouTube y Yahoo. Pero hay diferencias: en Japón ganan por goleada las webs extravagantes.

El triunfador del ciberespacio nipón es un personaje peculiar. Hiroyuki Nishimura no acabó sus estudios y jamás iría a trabajar con traje y corbata. Los japoneses lo conocen por su nombre de pila. Un tratamiento que sólo reciben las estrellas televisivas o los cantantes pop.

Nishimura es el fundador de dos pelotazos virtuales: 2channel y Nico Nico Douga (al pie de la letra significa vídeo sonriente sonriente). 2channel (o 2ch) es el foro más grande del mundo.

La página, nacida en el año 1999, cuenta con más de 600 paneles de discusión (sobre temas como gastronomía, anime, ordenadores, etcétera), divididos en cientos de subtemas (por ejemplo, cuál es la mejor harina para hacer pizza).

Nishimura, hoy de 31 años, creó 2channel en la Universidad de Arkansas, en un programa de intercambio. La página le ha hecho millonario: este año este héroe digital se embolsará 100 millones de yenes (670.067 euros) por una página que administran 300 voluntarios.

Sorprende que una web tan sobria funcione: entrar en 2channel es como regresar a los tiempos del Mosaic (el primer navegador), páginas llenas de links de hipertexto azul, salpicadas de decenas de anuncios y con un aburrido fondo monocromático. La clave de su éxito no es el diseño. Es su libertad: todos opinan, discuten, sueltan palabrotas, bromean y se divierten, la panacea de una sociedad depresiva, introvertida y solitaria.

El antropólogo Carles Feixà explica por qué los japoneses necesitan Internet: “El excesivo urbanismo japonés y su sistema empresarial corporativo propicia que jóvenes y adultos se refugien en un espacio privado donde construyen un mundo virtual que les ayuda a acceder al real. Una actitud que se manifiesta de forma exagerada entre los otakus

[seguidores del manga, anime y videojuegos japoneses] y los hikikomoris

[adolescentes que se encierran en su cuarto a ver la tele o jugar al ordenador]”.

2channel recibe cerca de 500 millones de visitas mensuales. El foro se ha convertido en un fenómeno mediático comparable a Astro Boy, Hello Kitty o los Power Rangers. Uno de los culpables es, cómo no, un dibujo. La gente ha desarrollado su propio lenguaje emocional basado en símbolos ASCII. Y de sus emoticones, ha nacido Mona (o Nomaneko), una suerte de gatito formado por paréntesis y rayas. Lo acompañan bocadillos con frases como Omae Mona! (Sé lo que tú eres. Pero, ¿qué soy yo?). Muchos de los comentarios, frases hechas e ilustraciones, han invadido series manga, programas de televisión y películas.

El YouTube nipón también es cosa de Nishimura. En Nico Nico Douga -una página poblada de videoclips, secuencias de programas de la televisión japonesa o escenas de anime-, los internautas interactúan. Escriben mensajes encima de las imágenes.

Los vídeos, en formato flash, tienen una segunda capa interactiva sobre la que se puede escribir. Introducir un mensaje es tan fácil como chatear. Y los comentarios aparecen cuando alguien recarga los vídeos.

Nico Nico Douga acumula cerca de 6,5 millones de abonados en la Internet fija, y 1,4 millones en su plataforma móvil (no olvidemos que Japón es líder en número de usuarios de tecnologías inalámbricas y en acceso a Internet desde terminales móviles). La popularidad del sitio ha propiciado el nacimiento de versiones en español, alemán y taiwanés.

Lo móvil también se impone en las redes sociales. La célebre comunidad virtual MySpace aterrizó en Japón en 2006. No obstante, los adolescentes prefieren Mixi, una mezcla entre Facebook y LiveJournal. Tiene 15 millones de abonados, el 12% de la población. Su diseño es rudimentario. Pero a los japoneses no parece importarles: es fácil de actualizar (basta con poner un dedo sobre el teléfono móvil), se actualiza rápido y sirve para todo: para comunicarse con sus amigos, buscar restaurantes y colgar fotos.

Desde junio de 2007, los japoneses aparte de conocer su horóscopo y su grupo sanguíneo, saben cómo es su mente. La página Nonai Maker (realizador cerebral) traduce el nombre y primer apellido del internauta en una imagen transversal del cerebro. Los ideogramas (amor, deseo, sueños comida o dinero) sustituyen a las neuronas. Permite saber si uno tiene la cabeza llena de dinero o de sueños. En los primeros seis meses de vida de Nonai Maker, el número de visitas superaba los 600 millones.

Y de las aplicaciones excéntricas al extraño mundo de la blogosfera. En Japón, lo que se lleva son los diarios de las superestrellas. La reina virtual es la cantante pop Shokotan (un seudónimo, su nombre real es Shoko Nakagawa), una famosa otaku. Su bitácora, Shokotan *Blog, nació en 2004 y en abril de 2006 sumaba 100 millones de visitas.

Los geeks se mueren por sus huesos: canta temas de dibujos animados, hace cosplay (se disfraza de personajes manga), habla sobre videojuegos… Y todo lo coloca en su página (en abril de 2005 actualizó su página 600 veces).

Los periódicos la adoran y las editoriales también: su libro Shokotan *Blog, es un superventas.

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