Hacia el estudio del Consumo Cultural en América Latina. 2

Trayectorias. Hacia el Consumo Cultural.

 

 

Si abordamos la manera como Jesús Martín Barbero y Néstor García Canclini fueron trabajando desde mediados de la década de los setentas parte de su obra reflexiva, podemos encontrar la manera que apareció la propuesta de estudio del C. C., y si lo extendemos hacia finales de los noventas podemos encontrar la manera como modificaron no sólo sus propuestas reflexivas, sino el estatus del C. C. y su encuentro con las C. J. Para ello, hemos dividido el recorrido en cinco etapas: de 1975 a 1979, de 1980 a 1984, de 1985 a 1989, de 1990 a 1994 y de 1995 al  2000.

 

En ese recorrido hemos incluido algunos elementos que ellos mismos consideraban como los contextos a los cuales ellos reaccionaban con sus propuestas, así como la síntesis de algunas de sus propuestas que nos orientaran hacia el tema del C. C., dejando para otro espacio un examen más detallado de las mismas y dentro de una constelación mayor de su propia obra[1].

                                                                                                           

En la primera etapa (1975-1979) podemos encontrar un periodo de reflexión, revisión y distanciamiento con respecto a lo realizado hasta ese momento por los estudios de la comunicación, de acuerdo con las expresiones que ha señalado Jesús Martín Barbero (1999; 1989; 1987), ante un primer acercamiento con lo popular. De hecho, el contexto prioritario en el cual centra su obra es el de reaccionar a lo oficial y a las tendencias dominantes, y en la obra de este momento podemos encontrar la pregunta por lo popular, el desplazamiento del espesor de lo masivo urbano, y es por ello que se aboca a preguntarse por los usos sociales de lo masivo, y es cuando comienza a plantear el paso de entender a la comunicación como proceso de dominación a la dominación como proceso de comunicación.

 

En el segundo periodo (1980-1984) encontramos una etapa donde las reflexiones sobre lo popular en lo masivo comienzan a tener una orientación. De acuerdo al mismo Martín Barbero (1999; 1989), los contextos de su obra son: el encuentro con la cultura por vía de lo popular masivo, la expansión de las NTCI, los debates sobre la modernidad y la aparición de nuevos paradigmas en las ciencias sociales y en la comunicación. Su obra se centra en varios puntos: desentrañar los vínculos de lo urbano y lo popular, los medios de comunicación en la experiencia comunicativa de lo cotidiano, la lectura desde lo popular. En estos momentos plantea la ruptura teórica de repensar la participación de los dominados y señala que es estratégico investigar la participación social, lo alternativo y lo popular.

 

En este segundo periodo García Canclini (1982) publica su libro Las culturas populares en el capitalismo, cuya investigación se realizó de 1977 a 1980, es decir, su elaboración corresponde al primer periodo, pero su introducción a un ámbito académico más amplio fue a partir del segundo. En este libro busca entender las diversas manifestaciones de la cultura popular para poder entender sus cambios a partir del capitalismo, y se centra en los productos culturales para ver lo que hay en ellos de lo económico y de lo simbólico, y propone una estrategia de estudio que abarque la producción, circulación y consumo de la cultura popular. Canclini hace una revisión de diversas posturas que han estudiado o abordado lo popular, así como las que han hablado sobre las desigualdades culturales para poder llegar a plantear que “son resultado de una apropiación desigual del capital cultural, una elaboración propia de sus condiciones de vida y una interacción conflictiva con los sectores hegemónicos” (1982: 63). La perspectiva de la tensión de sentidos que se encuentran dentro de los productos culturales lo van acercando a ciertas posturas de autores como Bourdieu y otros más quienes hablan de la reproducción cultural y lo acerca a nociones como el habitus como un medio de reproducción de lo cultural, intentando evitar una postura mecanicista, y de lo cotidiano como un lugar donde se organiza la dominación (1982: 54), y el consumo será un mecanismo del capitalismo para la producción social de la diferencia, y revitalizar a la economía a través de la demanda, ante su expansión monopólica y transnacional.

 

El tercer periodo (1985-1989) será el momento cuando aparecen los mapas y modelos para pensar lo popular, y es ahí donde aparecen propuestas para pensar el consumo. Tanto Martín Barbero como García Canclini señalan los contextos del momento: el interés por lo popular por la expansión del mercado y la incorporación de lo popular por el consumo, el interés por la presencia y acción de la sociedad civil, y lo popular visto como resistencia; la revaloración que se le da a la dimensión cultural mientras que se da una disolución de las fronteras disciplinares en el campo de la comunicación. Es importante señalar que en gran parte de sus reflexiones y propuestas aparecen en estos momentos las obras de autores como Paul Ricour, Paulo Freire, Gramsci, Pierre Bourideu y Michel De Certau.

 

García Canclini (1987ª; 1988) se aboca a una revisión profunda de lo popular concentrándose en dos puntos centrales, por un lado la relación entre la dominación con la resistencia, y por el otro lado la de la hegemonía y el consumo, y propone que los ejes para pensar las nuevas dimensiones de lo popular puede centrarse en tres ejes: el estudio del consumo, de la vida cotidiana y del habitus. Señala que las preguntas pendientes por responder eran: lo popular, la apropiación diferenciada por el consumo, el capital cultural de cada sociedad, el carácter integral de las transformaciones sociales y los mismos sujetos sociales. 

 

Por su parte Martín Barbero (1987ª; 1987b; 1989) mantendrá la propuesta de proseguir con el interés por lo popular, proponiendo estudiar la historia de los modos de comunicar para encontrar las pistas de lo masivo en lo popular. Sus reflexiones lo llevan a una obra que se convertirá en una nueva agenda de estudio para la comunicación en América Latina, De los medios a las mediaciones, donde hace la revisión histórica de lo popular en lo masivo, la revisión del poder como proceso de comunicación, las lecturas desde lo popular y propone un “mapa nocturno” donde coloca tres ejes de estudio e indagación: lo cotidiano, el consumo y el lector. En este periodo trabaja sobre los usos sociales de la comunicación desde la cultura para intentar abordar tanto al consumo como las nuevas concepciones de la lectura a través del estudio de las telenovelas latinoamericanas (Martín Barbero, 1987c). Igualmente señalaba que las tendencias de investigación dominantes eran: el vínculo entre políticas, tecnología y democracia; las industrias culturales, la trasnacionalización y la cultura popular; los medios de comunicación, los públicos y el consumo, principalmente de la televisión, donde señalaba la importancia de los estudios de la recepción que se estaban dando en paralelo en esos momentos.

 

En el cuarto periodo (1990-1994) encontramos dos tendencias importantes: por un lado, la de intentar armar un modelo y una vía para pensar al consumo cultural, y por el otro, el paso de ubicarla dentro de los procesos de la globalización, con lo cual se da un estatus nuevo al consumo: de ser una agenda, a ser tanto una vía de generar conocimiento social como para intervenir en políticas culturales. Igualmente es el momento donde se hace más claramente su relación con otros conceptos como sería el de la recepción. Los contextos señalados son: la expansión urbana, la modernización de la cultura, la expansión de las industrias culturales.

 

Jesús Martín Barbero (1999; 1999ª; 1990ª) se abocará a realizar reflexiones sobre el interés por la recepción y el consumo ante el vínculo creciente de los medios de comunicación con los procesos de la globalización y la ampliación de los mercados y la fragmentación de los consumos, los cambios y formas de socialidad que esto produce, donde los consumidores actúan más como “nómadas”, aludiendo a las reflexiones de Elizabeth Lozano (1991), y señalando continuamente los riesgos de perder de vista con la autonomía dada al receptor y consumidor, del poder de las industrias de la cultura y los medios de comunicación.

 

Por su parte, Néstor García Canclini (1994; 1994ª; 1994b; 1993; 1991; 1991ª) publicará dos obras colectivas importantes para el consumo cultural, con lo cual no sólo hacía evidente las delimitaciones conceptuales, teóricas y metodológicas para estudiar al C. C., sino en forma de un programa de investigación, que ha sido de los pocos en México[2]. En la primera obra, Públicos de arte y política cultural, señalaba una de las tendencias de orientación del estudio del C. C.: las políticas de culturales ante el desarrollo sociocultural de la ciudad de México. Asimismo, en este estudio hacía claro una de las áreas que se abrirían para el C. C., los públicos del arte, y su vínculo con otros conceptos con los cuales se le estaba vinculando: el estudio por su recepción. En el segundo libro, Consumo cultural en México, García Canclini hace una revisión de lo que se había investigado en México sobre públicos, recepción y consumo de bienes culturales, hace una revisión de las investigaciones del consumo cultural, y finalmente genera un mapa de los modelos con los que se le ha estudiado y propone un modelo sociocultural que será importante porque para muchos será la definición conceptual, y el programa metodológico, para abordar al C. C. en América Latina y México.

 

Finalmente en el quinto periodo (1995-2000) se pasa a otro nivel de reflexión y de ubicación del C. C. El contexto señalado por ambos investigadores incluye elementos que rozan por las dimensiones de la globalización y sus manifestaciones culturales, y es aquí donde se hacen explícitas su vínculo con los jóvenes o las culturas juveniles: la formación de las sociedades modernas y el ensamblado multinacional; la identidad nacional que se configura por lo global, y el reencuentro con lo regional y lo local; la reconfiguración de las culturas tradicionales, los movimientos sociales y la reivindicación de su memoria histórica; las diferencias entre lo internacional y lo global; los nuevos modos de estar juntos en la ciudad, lo multicultural; las culturas desterritorializadas y los jóvenes.

 

Martín Barbero (2001; 1999; 1998; 1998ª; 1997) comienza una etapa de reflexividad que implica los procesos de reconstitución de lo local y la reconfiguración lo nacional ante el desarrollo de la tecnología y de la globalización, y, ante ello, las dinámicas de localización y dislocación que propicia la televisión y los modos de relación social, así como la indagación sobre el sensorium de los jóvenes. Y dentro de estas reflexiones, Martín Barbero señala que se ha dado un desplazamiento del estudio de la recepción hacia el del consumo cultural.

 

Por su parte, García Canclini (1999; 1998; 1998ª; 1997; 1995; 1995ª) publicará varios libros, tanto en lo individual como en colectivo. En lo primero, nos interesa destacar su libro De ciudadanos a consumidores, donde en algunos artículos continúa reflexionando sobre el C. C. como un elemento no sólo para comprender a las sociedades contemporáneas, sino la manera como se están construyendo las identidades modernas y postmodernas por medio del consumo, con lo cual las reflexiones sobre el C. C. lo coloca en una dimensión diferente a como se había realizado en periodos anteriores, y se vincula con otros temas que aborda en el libro: los circuitos culturales que tanto re organizan la vida urbana como el circuito de la transnacionalización, las políticas urbanas y las narrativas que hablan de la multiculturalidad, que es importante porque señalará que ante los diversos circuitos culturales, principalmente mediáticos y narrativas que reclaman espectadores multilingües, se está en un panorama de un ecosistema comunicativo global y creciente y los receptores y/o consumidores son espectadores multimedios.

 

Dentro de los libros colectivos, destacan los dos volúmenes del libro, Cultura y comunicación en la ciudad de México, que con ambos libros señalan rutas para explorar la multiculturalidad y las formas de vivir en la ciudad, y, también, la manera como los medios de comunicación convocan a la ciudadanía, la nombran, la movilizan. Estos dos libros son importantes porque dan una visión de las áreas de estudio que se venían perfilando desde tiempo atrás con el libro del Consumo Cultural, y porque perfilan la ruta siguiente de sus estudios, es decir, la manera como se hace postpolítica (García Canclini, 1995ª), la conformación de una ciudadanía por la apropiación de espacios públicos o simbólicos, por el consumo y recepción de medios de comunicación.

 

En este breve recorrido sobre el C. C. hemos ubicado cinco etapas en las cuales se ha dado una intenta reflexividad y en las cuales apareció un nuevo modo de ver a la comunicación por medio de la cultura, y el C. C. fue un elemento central en ello. La propuesta de estudiar al C. C. apareció dentro de un contexto de desplazamientos epistemológicos y teóricos como un eje de estudio para observar las transformaciones culturales por vía de lo popular urbano, para llegar a ser una propuesta de análisis y convertirse en un modelo de estudio, que posteriormente se desplazó a mirar las transformaciones sociales ante la presencia de un mercado global y la llegada de las NTIC. Es por ello que en cada etapa se puede observar una tendencia con algunos rasgos centrales y característicos como se puede observar en la siguiente tabla:

 

TABLA 2

ETAPAS DEL CONSUMO CULTURAL EN AMERICA LATINA

1972-2000

 

Periodo:

Tendencia:

Rasgos:

1975-1979

Rupturas

  • Lo masivo urbano
  • Lo popular
  • Usos sociales de lo masivo
  • La dominación como proceso de comunicación

1980-1984

Emergencia

  • Los medios en la experiencia comunicativa de lo cotidiano
  • Estrategia de estudio: producción, circulación y consumo, resultado de la hegemonía.
  • Campo estratégico: la participación, lo alternativo y lo popular.

1985-1989

Mapas

  • De los medios a las mediaciones
  • Preguntas pendientes: lo popular, apropiación diferenciada, por el consumo, del capital cultural de cada sociedad.; carácter integral de las transformaciones sociales; los sujetos sociales.
  • Usos sociales de la comunicación: el consumo y  la lectura: la telenovela

1990-1994

Modelos

* Políticas culturales/públicos de arte.

* Modelos teóricos sobre el consumo cultural.

* Interés por la recepción y el consumo: medios y globalización

1995-2000

Renovación

  • De ciudadanos a consumidores: identidades por el consumo.
  • Desplazamiento: de la recepción al consumo
  • Consumidores nómadas

 

 

En estas etapas podemos observar cómo en la tercera y en la cuarta aparecen mapas para estudiar a la comunicación que acercará a muchos a lo cotidiano, los sujetos sociales y al consumo, y posteriormente modelos de estudio del C. C., a través de algunos libros de Martín Barbero y de García Cancini que se convertirán en paradigmáticos para mirar, reflexionar e indagar a la comunicación desde la óptica sociocultural. Esas dos etapas son claves no solo para los estudios del C. C., sino para los mismos estudios del campo académico de la comunicación en América Latina y México, pues, en el segundo caso, coincide con momentos de la institucionalización, reorganización del campo, que se podrá realizar por los programas de investigación que aparecieron. Esto puede quedar más claro si sintetizamos las etapas señaladas del campo académico de la comunicación en México con las del C. C., que se puede observar en la tabla 3:

 

TABLA 3

ETAPAS CAMPO ACADEMICO DE LA  COMUNICACIÓN EN MÉXICO Y LAS DEL CONSUMO CULTURAL

 

 

AÑOS:

JESUS GALINDO:

RFN 1:

RFN 2:

C. C.:

1949-1960

Escuelas periodismo

Antecedentes

Sin especificar

No hay

1960-1975

Escuelas de comunicación

Establecimiento de bases

Emergencia

Tensiones y desencuentros

No hay

1975-1985

Organización del campo

Tensiones y desencuentros

Crisis

Institucionalización

 

Ruptura

Emergencia

1985-1995

Programas de investigación

Crisis

Institucionalización

Legitimación

Mapas

Modelos

1995-2005

Redes académicas

 

Legitimación

Renovación

 

 


[1] El mismo Jesús Martín Barbero ha realizado una serie de reflexiones sobre su propia obra, y en particular sobre su pensamiento sobre la recepción de medios de comunicación y el consumo. Ver Martín Barbero, 1999.

[2] También se podría mencionar el caso del Programa Cultura de la Universidad de Colima que realizó una serie de programas de investigación con diferentes de investigación, entre las que destacamos la de “Formación de ofertas culturales y sus públicos en México”, conocida como FOCyP.

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